Mirillas digitales en la comunidad de vecinos: ¿Qué son, cómo funcionan y qué dice la ley?

Mirillas digitales en la comunidad de vecinos: ¿Qué son, cómo funcionan y qué dice la ley?
Mirillas digitales en la comunidad de vecinos: ¿Qué son, cómo funcionan y qué dice la ley?

Las mirillas digitales son dispositivos electrónicos que permiten ver quién llama a la puerta desde una pantalla LCD.

A diferencia de las mirillas tradicionales, que ofrecen una imagen distorsionada y de baja calidad, las mirillas digitales proporcionan una imagen clara y nítida, incluso en condiciones de poca luz.

Además, algunas mirillas digitales cuentan con funciones adicionales, como grabación de vídeo o audio, detección de movimiento o conexión a internet.

Las ventajas de las mirillas digitales son evidentes: mayor seguridad, comodidad y privacidad para los propietarios.

Puedes ver aquí un artículo que habla de cómo una mirilla de este tipo podrá servir de prueba ante un juicio.

Sin embargo, también plantean algunas cuestiones legales que conviene tener en cuenta antes de instalarlas en la comunidad de vecinos.

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¿Qué dice la ley sobre las mirillas digitales?

La instalación de una mirilla digital en la puerta de una vivienda no requiere el consentimiento de la comunidad de vecinos, siempre que se cumplan dos requisitos:

  • Que no se altere la estética del edificio. Esto significa que la mirilla digital debe tener el mismo tamaño y forma que la tradicional, y que no se instalen cables o antenas visibles.
  • Que no se capten imágenes o sonidos del exterior de la vivienda. Esto implica que la mirilla digital solo se active cuando alguien llama a la puerta, y que no grabe ni almacene ningún dato sin el consentimiento expreso de la persona que llama.

En caso de incumplir alguno de estos requisitos, se estaría vulnerando el derecho a la intimidad y a la propia imagen de los vecinos, así como la normativa sobre protección de datos personales.

Esto podría suponer una infracción grave o muy grave, con multas que pueden oscilar entre los 40.000 y los 600.000 euros.

Por tanto, si se desea instalar una mirilla digital con funciones avanzadas, como conexión a internet o grabación continua, es necesario solicitar previamente la autorización de la comunidad de vecinos.

Para ello, se debe presentar un proyecto técnico que detalle las características del dispositivo, el lugar y modo de instalación, y las medidas de seguridad que se adoptarán para garantizar el cumplimiento de la ley.

Asimismo, se debe informar a los vecinos sobre el uso que se dará a las imágenes o sonidos captados por la mirilla digital, y obtener su consentimiento expreso si se pretende compartirlos con terceros o utilizarlos para fines distintos a los de seguridad.

En conclusión, las mirillas digitales son una herramienta útil para mejorar la seguridad y el confort en el hogar, pero también implican una responsabilidad por parte de quien las instala.

Por ello, es importante respetar los derechos de los demás vecinos y cumplir con la normativa vigente.

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