Obras de un propietario ¿Debe pedir permiso a la comunidad?

En una comunidad de propietarios sometida al régimen de propiedad horizontal confluyen dos tipos de derechos: los derechos de cada propietario sobre su elemento o piso privado y los derechos de la comunidad sobre los elementos y servicios comunes.

Todo propietario de un elemento privado o piso (casa, habitación, garaje, etc.) tiene derecho, por el mero hecho de serlo, a realizar obras de reforma en su piso, reconocido por el artículo 7-1 de la Ley de Propiedad Horizontal.

En particular, y de acuerdo con este artículo, tiene derecho a modificar tanto los elementos arquitectónicos del piso como las instalaciones y servicios privados disponibles en el mismo, que serán todos los situados dentro del perímetro de su piso.

Las modificaciones de los elementos arquitectónicos incluyen la posibilidad de derribar o construir tabiques y muros (siempre que no afecten a elementos comunes como los muros principales o los pilares del edificio), reordenar el interior del piso o las instalaciones, etc.

Por otro lado, la modificación de las instalaciones y servicios del piso se refiere a los servicios de electricidad, agua, teléfono, etc. y a los elementos funcionales necesarios para estos servicios (cables, enchufes, etc.).

Por otro lado, el propietario no está autorizado a realizar obras relacionadas con la modificación de los elementos comunes del edificio.

El problema, sin embargo, en la mayoría de los casos será delimitar entre las obras que implican sólo modificaciones de elementos arquitectónicos o instalaciones o servicios privados y las que afectan a los elementos comunes.

Además, el derecho del propietario a realizar reformas en su piso está sujeto a ciertas restricciones derivadas de la propia existencia de la propiedad comunitaria, es decir, no puede realizar obras que afecten o alteren la seguridad del edificio, su estructura general o su configuración o estado exterior.

Tampoco podrá realizar alteraciones que perjudiquen a otro propietario.

Cuando las obras no puedan ser realizadas por el propietario, bien porque afecten a los elementos o servicios comunes del edificio o porque superen los límites mencionados, dichas obras requieren el consentimiento de la junta de propietarios.

Por último, la Ley de Propiedad Horizontal establece una obligación formal, que consiste en la necesidad de informar al representante de la comunidad de las obras antes de su inicio.