¿Se puede elegir a presidentes vitalicios en comunidades de vecinos?

Los presidentes vitalicios de las comunidades de vecinos pueden ser una opción cómoda pero negativa para la comunidad

La responsabilidad de la gestión de las comunidades de vecinos es de todos los propietarios

El cargo de presidente de la comunidad de vecinos es una tortura para muchos propietarios. Las responsabilidades, el desconocimiento o el no tener tiempo para ello hacen que muchas personas traten de evitar ese nombramiento. Y en muchos casos, las comunidades de vecinos se plantean  nombrar un presidente vitalicio. Pero ¿es legal esta opción?

Si hay acuerdo de toda la comunidad de vecinos y se decide en junta, nombrar un presidente de la comunidad de vecinos de manera vitalicia es una decisión totalmente válida. Normalmente suele ser una persona jubilada, que suele tener más tiempo, y además interesada en el buen funcionamiento de la finca. Sin embargo, tratamos de desaconsejar esta opción porque puede ser contraproducente y puede ser un riesgo para la gestión de las comunidades de vecinos.

¿Por qué? Si queremos nombrar un presidente de la comunidad de vecinos vitalicio hay que conocer muy bien a esa persona. Es de sobra conocida la figura del presidente, borracho de poder, que hace y deshace a su antojo, toma decisiones de forma unilateral e incluso llega a dejar de lado los consejos o entorpece la labor del administrador. Todo ello puede poner en riesgo las cuentas de la comunidad, la gestión y puede provocar muchos problemas.

Está claro que todos los presidentes vitalicios no son así. Los hay que verdaderamente les interesa gestionar bien las comunidades de vecinos, conocen a la perfección el funcionamiento, se implican en la gestión y el mantenimiento y colaboran de manera efectiva con el administrador de fincas, sin solapar sus funciones.

Para evitar problemas la mejor opción, aunque no la más querida, es la rotación de turnos. Ser presidente de la comunidad de vecinos puede no ser del gusto de algunos, pero normalmente es por un año y siempre será más fácil si puedes contar con el apoyo de un buen administrador. Con ese apoyo tu función se limitará a representar  a la comunidad de vecinos, acudir a las juntas y autorizar las gestiones realizadas por el administrador de fincas (que previamente habrán sido aprobadas en junta). Además de convocar la junta de vecinos anual (y si hace falta alguna otra) y firmar las actas. Así de sencillo, si tu comunidad de vecinos es una comunidad tranquila.

Las responsabilidades empiezan cuando en las comunidades de vecinos son problemáticas. Si hay vecinos morosos, es el presidente el que tiene que exigir el cumplimiento de las obligaciones. O si algún vecino hace actividades molestas o insalubres es él el que deberá pedir el inmediato cese de estas. Y si es necesario entablar las acciones judiciales necesarias para que dejen de hacerlas. O si hay que hacer obras de mantenimiento, es el encargado de ordenarlas y supervisarlas.

Por eso es importante contar con un administrador. En nuestro despacho no solo ofrecemos la administración, también tenemos un departamento jurídico que puede asesorar a los presidentes de comunidades de vecinos en la problemática de su edificio. Así ofrecemos un servicio completo a nuestros clientes. Ayudamos al presidente de la comunidad de vecinos a que su trabajo sea más fácil y aseguramos a las comunidades de vecinos que la gestión de su finca está en buenas manos.