¿Qué pasa si no se cumplen los acuerdos adoptados en juntas de vecinos?

¿Qué pasa si no se cumplen los acuerdos adoptados en juntas de vecinos?
¿Qué pasa si no se cumplen los acuerdos adoptados en juntas de vecinos?

Si vives en una comunidad de propietarios, seguramente te habrás preguntado alguna vez qué ocurre si alguno de los vecinos no respeta los acuerdos que se toman en las juntas.

¿Qué consecuencias tiene? ¿Qué se puede hacer al respecto? ¿Qué papel juega el administrador de fincas?

En este artículo te vamos a explicar todo lo que necesitas saber sobre este tema, desde el marco legal hasta los consejos prácticos para evitar conflictos y garantizar el buen funcionamiento de la comunidad.

Además, te contaremos cómo un experto administrador de fincas puede ayudarte a resolver estas situaciones de forma eficaz y profesional.

¿Qué son los acuerdos adoptados en juntas de vecinos?

Los acuerdos adoptados en juntas de vecinos son las decisiones que se toman por mayoría en las reuniones que se celebran periódicamente entre los propietarios de una comunidad.

Estos acuerdos pueden referirse a diversos aspectos, como el presupuesto, las obras, los servicios, las normas de convivencia, etc.

Los acuerdos adoptados en juntas de vecinos tienen carácter vinculante y obligatorio para todos los propietarios, tanto los que asisten a la junta como los que no, y tanto los que votan a favor como los que votan en contra o se abstienen.

Esto significa que todos los propietarios deben cumplir con lo que se acuerda y contribuir económicamente a su ejecución.

Los acuerdos adoptados en juntas de vecinos se recogen en el acta de la junta, que es el documento oficial que da fe de lo que se ha tratado y decidido en la reunión.

El acta debe ser firmada por el presidente y el secretario de la comunidad, y debería ser enviada a todos los propietarios en el plazo máximo de 10 días desde la celebración de la junta.

¿Qué consecuencias tiene no cumplir con los acuerdos adoptados en juntas de vecinos?

No cumplir con los acuerdos adoptados en juntas de vecinos puede tener diversas consecuencias, dependiendo del tipo y la gravedad del incumplimiento.

Algunas de estas consecuencias son:

  • Sanciones económicas: si un propietario no paga su parte correspondiente a los gastos comunes o a las derramas extraordinarias derivadas de los acuerdos adoptados en juntas de vecinos, la comunidad puede reclamarle judicialmente el pago, con intereses y costas. Además, la comunidad puede imponerle una multa por morosidad, que puede oscilar entre el 5% y el 25% del importe adeudado, según lo establezca el régimen interno.
  • Sanciones disciplinarias: si un propietario incumple alguna norma de convivencia o realiza alguna actividad molesta, insalubre, nociva, peligrosa o ilícita en su vivienda o en las zonas comunes, la comunidad puede sancionarle con una multa que puede ir desde los 30 hasta los 3.000 euros, según la gravedad del caso y lo que disponga el régimen interno. Además, la comunidad puede solicitar al juez la cesación de la actividad y la indemnización por daños y perjuicios.
  • Sanciones administrativas: si un propietario realiza alguna obra o modificación en su vivienda o en las zonas comunes sin contar con el permiso o la autorización correspondiente, ya sea de la comunidad o del ayuntamiento, puede enfrentarse a una sanción administrativa que puede implicar una multa, la paralización o la demolición de la obra.

¿Qué se puede hacer ante el incumplimiento de los acuerdos adoptados en juntas de vecinos?

Ante el incumplimiento de los acuerdos adoptados en juntas de vecinos, lo primero que se debe hacer es intentar solucionar el problema por la vía amistosa, es decir, dialogando con el propietario infractor y haciéndole ver las consecuencias legales y morales de su actitud.

En muchos casos, esta vía es suficiente para resolver el conflicto sin mayores complicaciones.

Sin embargo, si el propietario infractor persiste en su incumplimiento o se niega a dialogar, entonces se debe recurrir a la vía judicial, es decir, presentar una demanda ante el juzgado de primera instancia del lugar donde se ubique la finca.

Para ello, se necesita contar con el acuerdo de la junta de propietarios, el acta que lo refleje y la certificación del secretario con el visto bueno del presidente.

También se puede aportar cualquier otro tipo de prueba que acredite el incumplimiento, como fotografías, vídeos, testigos, etc.

La demanda puede ser interpuesta por la comunidad de propietarios, representada por su presidente, o por cualquier propietario que se vea afectado por el incumplimiento.

El plazo para presentar la demanda es de un año desde que se produjo el incumplimiento o desde que se tuvo conocimiento del mismo.

El proceso judicial puede durar varios meses o incluso años, dependiendo de la complejidad del caso y de la carga de trabajo del juzgado.

Durante el proceso, se pueden intentar fórmulas de conciliación o mediación para llegar a un acuerdo extrajudicial que ponga fin al conflicto.

Si no hay acuerdo, el juez dictará una sentencia que resolverá el caso y establecerá las medidas pertinentes para garantizar el cumplimiento de los acuerdos adoptados en juntas de vecinos.

¿Qué papel juega el administrador de fincas?

El administrador de fincas es un profesional que se encarga de gestionar y administrar las comunidades de propietarios, velando por su correcto funcionamiento y por el cumplimiento de sus obligaciones legales, económicas y sociales.

Entre las funciones del administrador de fincas se encuentra la de asesorar a la comunidad sobre los acuerdos que se deben adoptar en las juntas de vecinos, informando sobre las normas aplicables, los requisitos necesarios y las consecuencias derivadas.

También se encarga de redactar y enviar las actas de las juntas, así como de comunicar los acuerdos a los propietarios.

Además, el administrador de fincas es el responsable de ejecutar los acuerdos adoptados en juntas de vecinos, contratando los servicios o las obras necesarias, supervisando su desarrollo y calidad, y pagando las facturas correspondientes.

También se ocupa de cobrar las cuotas y las derramas a los propietarios, y de reclamar los impagos por la vía extrajudicial o judicial.

Por otro lado, el administrador de fincas actúa como mediador entre los propietarios en caso de conflicto, intentando solucionar los problemas por la vía amistosa y evitando que escalen a mayores.

En caso de que sea necesario acudir a la vía judicial, el administrador de fincas puede representar a la comunidad o asistir al presidente en el proceso.

En definitiva, el administrador de fincas es un aliado imprescindible para las comunidades de propietarios, ya que les ofrece un servicio profesional, eficiente y transparente que les facilita la vida y les ahorra tiempo, dinero y dolores de cabeza.